365 días después de un Erasmus - Lo que pasa cuando vuelves
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irse de Erasmus

365 días después de un Erasmus – Lo que pasa cuando vuelves

¡Hola viajeros! Hace un año me tocó despedirme del Erasmus y subir a un avión de vuelta a “casa”. Hoy quiero brindarle un homenaje a esa vivencia. Quiero contaros como, a pesar de haber pasado un año, el Erasmus sigue presente en pequeños detalles de mi vida diaria. Siento una gran responsabilidad, pues escribo sobre una experiencia que muchos habréis vivido, estaréis viviendo o viviréis como una de las mejores de vuestras vidas.

Primero os voy a poner en situación. Vivo en Madrid y el primer cuatrimestre de mi último año de universidad me fui de Erasmus a Viena. Desde que empecé la carrera ya me había planteado irme a estudiar a otro país. Sin embargo, la decisión definitiva la tomé de un día para otro. El tercer año de universidad fue el más difícil de todos, así que muchos descartamos el Erasmus y decidimos centrarnos en los estudios. Miré la lista de universidades de destino por simple curiosidad. Tres horas después estaba rellenando papeles para irme a Viena.

La melancolía del Erasmus

Ahora es cuando os confieso que un plato de sopa fue el que me inspiró a escribir esta entrada. Como la temperatura en invierno en Viena era más baja que en Madrid, para entrar en calor, solía cenar sopa. Así que cuando el otro día me vi delante de mi tazón de sopa tuve que contener una lagrimilla. ¡Ah! Para más INRI la sopa estaba en un bol igual al que tenía en Viena. Cogí tanto cariño a ese bol del IKEA que cuando volví a mi ciudad lo primero que hice fue comprarme otro igual.

En Viena también aprendí a valorar algunas cosas de mi país. Por ejemplo, las croquetas. Para los que no sois de España, las croquetas son uno de nuestros platos típicos y podéis descubrirlas aquí. A mi ya me gustaban las croquetas, pero como a quien le gusta la pasta. Sin embargo, ahora ir a un restaurante y no pedir croquetas es un delito. He comido más croquetas este año que en toda mi vida. Es más, aunque sea enero, si hace un poco de sol las croquetas me las como en la terraza de un bar.

Libertad Erasmus

 

Los amigos Erasmus son familia

Otra cosa que no ha cambiado después de un año es mi familia Erasmus. Os la presento, son las chicas que salen en todas las fotos de este artículo. Lo mejor de los amigos del Erasmus son las cosas que te contagian. Después de saborear mi plato de sopa, le pregunté a mis amigas en qué pequeñas cosas les había cambiado el Erasmus ahora que había pasado un año.

Una amiga respondió que desde que volvió comía más verdura. A esta amiga no le entusiasmaban los vegetales pero su compañera de piso, que también es de nuestra familia Erasmus, cocinaba mucha verdura. Otra amiga me comentó que ya no le importaba tanto lo que otros pensaran de ella. Pensándolo bien, si recuerdo la cantidad de tonterías que hicimos en aquellos meses, no me sorprende. Una de nuestras mayores aficiones era adivinar el significado de las palabras que leíamos en los carteles de otros países (ya fueran en polaco, croata, checo o húngaro).

Amigos Erasmus

 

Depresión post-Erasmus

¡Uy! Cuidado que llegamos a la parte peligrosa, la depresión post-Erasmus. Aquí me voy a poner un poco más seria. Para los que acabáis de volver y los que os vayáis el año que viene, no os penséis que es un tópico. A todos nos afecta, aunque de forma distinta y en distinto grado. ¡Pero, vamos a ver, es normal! Os habéis tirado un cuatrimestre o dos haciendo lo que os ha venido en gana (sí, no disimuléis caras pícaras). Igual que en su momento os adaptasteis a la vida Erasmus ahora tenéis que re-acostumbraros a la vida “normal”.

A la vuelta, lo que peor llevamos todos era el aburrimiento. Por una parte, porque teníamos demasiado tiempo libre en comparación con el frenesí del Erasmus. Por otra parte, la gente de nuestro alrededor se había quedado en nuestras respectivas ciudades natales y no habían vivido tantas cosas. Así que, después de estar cuatro horas contando todas nuestras aventuras, preguntabas “¿Bueno y por aquí qué tal todo?” y la respuesta siempre era  un odioso “pues no mucho, como siempre”.

Un año después os puedo decir que si Erasmus es madurar, la depresión es el examen final. Una vez superada esta etapa, aprendí que todas las experiencias, buenas y malas, tienen un final. Es una de las lecciones más valiosas de esta aventura y ha influido mucho en mi vida diaria. He cambiado el “tierra trágame” por un “después de la tormenta siempre llega la calma”.

Depresión post Erasmus

 

Libertad Erasmus

La otra lección estrella la aprendí de la libertad Erasmus. Este término lo utilizo para describir esa sensación que aparece cuando te dejas llevar y actúas. ¿Quién no se ha ido de viaje un viernes teniendo examen el lunes y ha aprobado? El Erasmus rompe nuestras limitaciones. Seguro que alguno de vosotros ha dicho alguna vez: “si sobreviví al Erasmus, esto no es nada”. La prueba definitiva está en que probablemente, los que lo hayáis vivido, cuando volvíais a “casa” en el avión pensasteis: “Aunque esto se ha acabado, mi vida no va a ser más como era antes de irme”.

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9 Comments
  • disfrutadelsaborsingluten
    Posted at 22:25h, 13 febrero Responder

    ¡Wow, me encanta el post!. Qué manera de transmitir sentimientos. Estaba leyendo el artículo y tenía la sensación de estar ahí.
    Irene tengo la suerte de compartir clase contigo en el master y créeme, la positividad y entrega que transmites, pocas personas la tienen.
    Espero aprender mucho de ti, y ojalá que ese bol de IKEA te inspire igual o mejor para el siguiente post.

    • Irene R.
      Posted at 22:44h, 13 febrero Responder

      ¡Muchísimas gracias Jaime! Me alegra mucho que te haya gustado y ante todo, me hace muy feliz ser capaz de transmitir lo necesario para que te pongas en la piel del Erasmus. Si hace falta yo me llevo el bol a clase para que nos inspire a todos jajajaja.

  • holakaori
    Posted at 14:23h, 14 febrero Responder

    ¡Me ha encantado tu post! Es genial poder descubrir experiencias a través de la lectura de tu blog. ¡Enhorabuena!

    • Irene R.
      Posted at 14:31h, 14 febrero Responder

      ¡Muchísimas gracias Patricia! Espero que el blog te acerque a nuevos destinos y te anime y ayude en tus próximas aventuras por el mundo 😁

  • mertxuka13
    Posted at 10:09h, 16 febrero Responder

    Irene, compi, me ha encantado tu post. Se nota que lo has escrito con el corazón y que tus experiencias fueron muy “vividas”. Me identifico contigo en muchos aspectos relativos a mis estancias también en el extranjero como estudiante y con mi familia. Ah ! Soy de las que opinan que la “depresión-post” siempre estará ahí.. vivirás con ella, pero te enseñará a apreciar más y mejor las cosas y la gente que te rodea.

    • Irene R.
      Posted at 12:10h, 16 febrero Responder

      ¡Muchas gracias Merche! Tienes toda la razón, es algo que hay que pasar cuando vuelves de Erasmus, pero te hace mucho más fuerte.

  • iamjustatravellerblog
    Posted at 09:19h, 22 febrero Responder

    Me gusta mucho tu blog Irene!
    Entiendo las sensaciones de volver de un Erasmus, lo has descrito a la perfección!

    • Irene R.
      Posted at 09:34h, 22 febrero Responder

      ¡Muchas gracias! Es curioso como los que nos hemos ido de Erasmus vivimos cosas parecidas aunque nos hayamos ido a lugares muy distintos

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